miércoles, 3 de diciembre de 2008

Desde la semana pasada vengo pensando en esas personas que tienen una presencia efímera en tu vida. Ya sea 5 minutos cuando estás en la tienda del pueblo o un poco más, esperando que te atiendan en la cafetería o en el médico. A veces ni nos damos cuenta. Pero si lo piensas, esas personas que jamás verás de nuevo, hacen que te plantees cosas e incluso algunos te enseñan algo. Yo el otro día descubrí a mi Sócrates particular (no Sócrates el filósofo sino el del libro y película de Peaceful Warrior), aunque la semana anterior tuve a otro durante unas cuantas horas. Mi Sócrates era un señor de más de 60 años muy agradable que estaba comiendo el menú de la cafetería de la uni. Yo iba a pedir algo de comer pero los camareros no me atendían. Ninguno parecía oírme ni fijarse en mí. Entonces este hombre empezó a elogiar mi gran paciencia (que cuando se trata de esa cafetería me tendrían que hacer un monumento de tanta paciencia) y de ahí empezamos a tener conversaciones profundas sobre la reflexión y la introspección, la psicología transpersonal y esas cosas, eso sí, con alguna que otra risa. Sí, sí es que tardaron muchísimo en atenderme. Sólo decir que me puse yo a reflexionar y esto es lo que saqué (versión breve claro).



Pasado mañana a Madrid...qué nervios!

2 comentarios:

Marianne dijo...

yo cuando cojo el bus como me toque alguna viejecilla vasca de toda la vida, ya me preparo para un viaje de charla non-stop jeje.
A darle color al blog :)!

Jaurne dijo...

¡Ya veo que eres otra viciada de Cherry culture! Jaja cuidado que engancha xD

Espero que te lo pases bien por estas tierraaaas :D